viernes, 7 de noviembre de 2014

ARRAYÁN


El 25 por ciento de los estudiantes sureños cree que el lugar de la mujer se encuentra en el hogar. Los andaluces son, además, los más gordos de España. Los que menos leen y los que más tiempo dedican a la televisión. Como la taifa del sur lleva gobernada por el mismo partido político, todo apunta a que la responsabilidad corresponde al PSOE andaluz y a su Junta.

Ideas tan machistas y retrogradas, así como encabezar el número de gordinflas patrio, sólo se debe a que el personal tiene un nivel cultural bajísimo. Canal Sur nació para paliar ese deficit educativo, pero apenas es eficiente desde el punto de vista de la propaganda de la secta del capullo.

Canal Sur le cuesta a cada súbdito andaluz unos 20 euros por barba. Con un gasto autorizado por la inútil asamblea andaluza de 219, millones y un deficit de 30 millones. La audiencia suele ser mayor de 65 castañas con un nivel cultural más propio de Marruecos y que viven preferentemente en las zonas rurales. La plantilla responsable de este desaguisado tiene un coste anual de cerca de 100 millones de euros.

Una de las series que más años estuvo fue Arrayán en la que participaba, por cierto, una vecina mía de la infancia llamada Raquel Infante. De aquel esperpento, muy andaluz por otra parte, se rodaron 24.000 episodios con un coste de 24.000 euros por episodio. Lo que nos da un resultado global de 576 millones de euros malgastados en un subproducto cultural que ha hecho, a las pruebas me remito, más idiotas a los andaluces. Y si al menos hubiera servido para que los sureños fuesen menos machistas o más ciudadanos, el asunto sería más aceptable.

Hoy que conocemos que se siguen cerrando habitaciones en el Hospital Clinico Universitario de Málaga y que los servicios de urgencias del Carlos Haya están en pié de guerra contra la Junta, estaría muy bien que los andaluces se sentaran, una vez más, frente a la caja tonta para degustar un capítulo de la extinta serie Arrayán. Sería una buena forma para que entendieran, y de una puñetera vez, el origen de todos sus males.

Arrayán explica muy bien las taras andaluces. Sus complejos. Su tendencia a no pelear por ser los mejores. Sus aspiraciones de vuelos gallináceos. Su forma pueblerina de pensar. En definitiva, lo que ha motivado que aquellos sureños que sí valían estén hoy viviendo en Nueva York o en Berlín, hartos de tanto palurdo y de tanta mentira. Arrayán nos muestra precisamente lo que no hay que hacer en la vida para triunfar. Aquella serie me recuerda a aquel tipo que le preguntaba al doctor que podía hacer para que no se quedara embarazada en vacaciones y éste, con un punto de sorna, le respondía que "llevársela con usted". A muchos andaluces, guionistas de las series de Canal Sur, deberían llevarse consigo sus cerebros cuando se ponen a escribir sus basuras. Algunos les estaríamos eternamente agradecidos.

Sergio Calle Llorens

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